sábado, 7 de enero de 2012

Continúan Vigentes los Salarios ´´del Bien Común´´
La esperanza de mejorar el nivel de vida de millones de trabajadores que subsisten con el salario mínimo se desvaneció nuevamente, al conocerse el acuerdo adoptado por el Consejo de Representantes de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos el pasado 20 de diciembre de 2011, mismo que establece los ´´aumentos’’ por cada zona geográfica para el año 2012. Y bien, éstos son los salarios ´´para vivir mejor´´ que quedaron establecidos para entrar en vigor el pasado primero de enero. Agregándose un incremento de 4.2 por ciento la zona geográfica A alcanza los $62.33 pesos diarios, la zona geográfica B $60.57 pesos, y la C $59.08 pesos diarios, cantidades con las cuales el patrón tendrá derecho a seguir ordeñando la plusvalía a los trabajadores.
A partir del primer día del año las cúpulas empresariales de la mano del charrismo sindical y el gobierno de derecha, integrantes todos de la nomenclatura neoliberal, le dieron la bienvenida a los nuevos salarios insultantes en plena decisión unitaria, sin tener al frente ninguna oposicisión seria de parte de las fuerzas que se dicen progresistas, el golpe asestado año tras año a la clase trabajadora se ha hecho costumbre y acabado por aceptarse sin mayores reclamos, quedando los trabajadores en la orfandad y con las manos amarradas frente a sus explotadores.
Decir que el salario mínimo es inconstitucional resulta ya obsoleto y rebasado porque no es una excepción sino la regla, es la continuación histórica de una agresión imperturbable desde hace cinco sexenios por los voceros del fondomonetarismo en el poder, una política salarial que alcanza todos los calificativos posibles de la barbarie, cruel, infame, salvaje e inhumana. Que dicta y somete al trabajador a la peor de las degradaciones, de esclavo asalariado aplicado por Marx desde el surgimiento y desarrollo del capitalismo a bestia de carga en la actual etapa de la globalización neoliberal. Resulta inconcebible que una junta de rufianes dictamine que un salario mínimo es suficiente para que el trabajador y su familia puedan satisfacer sus necesidades más elementales como lo ordena la Constitución y la Ley Federal del Trabajo.
Y usted se preguntará cuál es el conjunto de fuerzas que hacen posible esta barbarie y no batallamos para ubicarlos. Son las reglas impuestas por el capitalismo financiero y monopolista y quienes las operan en nuestro país, el PRI y el PAN, entre todas ellas constituyen una tiranía económica y política que considera que los aumentos salariales son inflacionarios, y que por tanto su crecimiento debe ser restringido. Tan ridícula posición uniclasista es insostenible, pues la única mercancía controlada por el gobierno es el precio del trabajo, porque todas las demás, y sobre todo las que integran la canasta básica de consumo popular llevan una carrera alcista inalcanzable para el bolsillo del trabajador.
Las tesis antiobreras que arropan a la Comisión Nacional de Salarios Mínimos la hace totalmente injustificable e innecesaria, todo su consejo de representantes incluido el charrismo sindical responden por igual a las tesis que castigan el bienestar de los trabajadores; toda la integración es totalmente ajena a las necesidades del asalariado y se unen al festín de las clases explotadoras
Es la política salarial la que castiga el desarrollo del mercado interno al negarle al pueblo su capacidad de compra y con ello su bienestar, es la culpable de ensanchar el precipicio de la desigualdad social. En México, la cifra de pobres entre 2008 y 2010 creció más de 3 millones, siendo el país en donde más aumentó la indigencia: 40.8 millones son pobres; el 36.3 % de la población. Lo anterior representa la pérdida de la dinámica de crecimiento y ratifica el desequilibrio entre estabilidad y crecimiento. La macroeconomía por sí misma no genera empleos ni supera la pobreza salarial, ni el crecimiento económico como fin garantiza el bienestar de las clases mayoritarias.
La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos –OCDE-, dio a conocer en París su informe ´´Divididos Estamos, Porque la Inequidad Sigue Creciendo´´. En este se apunta la progresiva desigualdad en nuestro país, México tiene el segundo nivel más elevado de desigualdad de los ingresos en la población activa de la OCDE. La Brecha entre familias ricas y la población pobre es de 26 veces. El mismo José Ángel Gurría, Presidente del organismo externo: ´´Este estudio hace desvanecerse la asunción de que los beneficios del crecimiento gotearán automáticamente a los desfavorecidos´´.
La emancipación de los trabajadores deberá ser obra de ellos mismos, no vendrá como una concesión graciosa ni por la conmiseración de las clases explotadoras. La amarga situación de las clases sufrientes no es por castigo divino, tiene solución, en sus manos está el terminar con este régimen infame que lo oprime y le niega el bienestar a que tiene derecho. La justicia salarial deberá ser una prioridad de inmediata resolución para el nuevo régimen que sustituirá al prianismo en el poder.