sábado, 12 de noviembre de 2011

RUMBO AL XXIII CONGRESO LOMBARDISTA
La rueda de la historia sigue girando a un ritmo dialéctico, diseñando y estructurando la evolución y el desarrollo de los pueblos; las fuerzas contradictorias que impulsan el devenir histórico se profundizan exponencialmente anunciando el alumbramiento de un nuevo ordenamiento internacional a favor del progreso de la humanidad. El choque de fuerzas reclama una solución, por un lado actúan aquellas que sostienen la continuidad del fracaso sistémico del neoliberalismo y los gobiernos fallidos de la derecha, y por otro, las que buscan romper las cadenas que sujetan al mundo entero hacia el desastre en que nos encontramos inmersos, por supuesto, nuestro país no escapa a esta realidad.
Es en este marco histórico en el que se reunirá el próximo 19 de noviembre, en la ciudad de México D. F., los militantes lombardistas para integrar el pleno del Comité Central del Partido Popular Socialista. Muchos son los temas que habrán de discutirse sobre la situación internacional, nacional y de la vida interna de la trinchera misma, pero sin duda lo que habrá de destacar es el arranque de los preparativos para llevar a cabo el próximo XXIII Congreso Nacional, a celebrarse en los albores del año 2012.
Para cualquier organismo vivo, y el partido lombardista lo es, lo básico y elemental es la lucha por su propia supervivencia para después actuar en el concierto de la vida y sus escenarios. La importancia de un congreso nacional, para nuestra militancia radica en que es el máximo órgano de dirección partidaria, ahí se discute y se resuelve su presente pensando en el porvenir, es el tiempo y el espacio en el que se diseña y se estructura el ser y el quehacer de todo partido revolucionario.
Ante la gravísima situación que vive el país bajo el yugo de la derecha gobernante considero, en un esfuerzo autocrítico que, no podemos seguir por la ruta de la inercia, debemos evolucionar, cambiar para no morir. En la teoría y en la práctica nos quedamos atrás de los acontecimientos, si no nos es posible rescatar la vanguardia ideológica y la influencia que mantuvimos en vida del maestro Lombardo, por lo menos debemos caminar al lado de las diversas fuerzas del sector revolucionario que abanderan hoy las causas por la transformación del país.
El Congreso es la oportunidad de ratificar la vanguardia ideológica de la clase social a la que servimos, debemos desechar a tiempo lo que haya quedado obsoleto, deshacernos de los lastres para que podamos avanzar delante de los acontecimientos y no atrás, en la retaguardia de las causas populares, el pueblo está ávido de fuerzas que iluminen el camino hacia la solución de sus problemas.
El Congreso debe ser la luz que guíe a nuestro partido durante los próximos años, la inmutabilidad es el mayor de los enemigos a vencer, no hay doctrina que sea válida para todos los tiempos y circunstancias, seguir anclado en posturas que sirvieron para juzgar una realidad pasada, por muy valiosas que hayan sido, condenan nuestra existencia.
El partido solferino, estando bajo la conducción ideológica de su guía y fundador, el maestro Vicente Lombardo Toledano, tuvo la mejor de sus épocas, entre otras cosas por sus certeras decisiones que supo tomar a tiempo; sus transformaciones cualitativas fueron vanguardistas, sólo por citar un ejemplo baste recordar su decisión de adoptar la filosofía del socialismo en 1960, en su tercera Asamblea Nacional, en el año de 1960, a sólo 12 años de la fundación del Partido Popular.
La realidad de 1948, cuando se fundó el partido, era diferente a la de 1960, las nuevas condiciones en el mundo exigían una definición ideológica para mantener la vanguardia y así se hizo sin titubeos. Cabe mencionar en este comentario que, la revisión periódica de los documentos básicos entre un congreso y otro permitió actualizarse al mismo ritmo que lo demandaban los tiempos. La última revisión profunda que se llevó a cabo fue en el XVI Congreso de 1992, mismo que ratificó la doctrina filosófica de carácter marxista leninista de la trinchera.
El que esto escribe juzga que, a la luz de los nuevos acontecimientos mundiales y nacionales, y la homogeneidad de la derecha en el poder, a la ausencia de contradicciones internas de valor entre la clase política neoliberal integrada por el PRI y el PAN, hace falta a la trinchera de Lombardo registrar la nueva realidad en sus documentos básicos.
La organización del partido, según nuestro fundador, abarca al mismo tiempo a todos los frentes de lucha, desde la educación política, la prensa, las finanzas, la lucha de masas y la estructura, pero el que esto escribe agregaría que, para llevar a cabo estas tareas con éxito, hace falta levantar la moral de combate de nuestros compañeros, que los cuadros de dirección se conviertan en guías que alumbren el camino a la tropa y la alienten de manera permanente. Que no quede un solo hecho en la vida nacional que quede sin enjuiciar ante la militancia y el pueblo de México, explotando para nuestra causa los adelantos de la tecnología actual como el internet. La cohesión y la dirección ideológica es una tarea que debemos reforzar de arriba hacia abajo y a todos los niveles, porque sin cohesión ideológica no hay unidad orgánica. Por esto y por muchas otras cosas el próximo congreso nacional del Partido Popular Socialista deberá ser un parteaguas definitorio.