viernes, 12 de agosto de 2011


LA OCUPACION YANQUI EN MEXICO
El imperialismo norteamericano le habla al mundo presumiendo sus avances en la ocupación militar de nuestro territorio, a través de una de sus cajas de resonancia predilectas, el periódico New York Times; después de la dominación económica y política lo que sigue es la ocupación militar en marcha.
Lo que dio a conocer el citado periódico el pasado 7 de agosto no puede catalogarse como una invasión propiamente dicha porque esta supone resistencia de la parte invadida, eso no sucede en este caso, de tal suerte que la forma correcta de definirla con una sola palabra, esta es una ´´ocupación´´, que lejos de ser combatida por el régimen en turno le aplaude y le da la bienvenida, porque nos vienen a salvar de la delincuencia organizada.
Ahora sabemos que, la guerra de Calderón no es autoría del propio titular del poder Ejecutivo, sino una imposición de parte del gobierno de los Estados Unidos en una estrategia de justificación para subordinar al Ejército Mexicano a las órdenes del Comando Norte de aquel país, de donde las tropas mexicanas reciben ya diseñados los planes y programas para combatir a la delincuencia organizada. La fuerza castrense que antes denominábamos ´´Ejército Nacional´´ ahora convertido en apéndice de las fuerzas del Pentágono es realmente una fuerza de ocupación en su propio territorio al servicio de los intereses yanquis. De la ejecución de esa estrategia resulta que, no se espera una ocupación masiva de las tropas yanquis a nuestro territorio porque ya se hicieron de la lealtad de un ejército completo dispuesto a cumplir sus órdenes en todo el territorio nacional, ahorrándose la sangre de sus connacionales y cuantiosos recursos económicos que significaría la ocupación total. No necesitan introducir la tropa a México, el trabajo lo hace el llamado hasta hoy ´´Ejercito Mexicano´´, ellos sólo se ocupan de la planeación y dirección de la estrategia que vienen a ejecutar los altos mandos gringos que ya están en una de las bases militares de nuestro país.
Veamos parte de lo que nos dijo en sus páginas el periódico neoyorquino que citamos al principio de la nota: ´´Estados Unidos cuenta ya con una unidad de espionaje militar civil del Pentágono dentro de una base militar mexicana y contempla además incrustar a un equipo de 50 agentes de seguridad privada en una unidad antinarcóticos de policía mexicana y enviar a México a más agentes de la CIA.
La nota sigue diciendo :´´Después de meses de negociaciones, Estados Unidos pondrá un puesto de inteligencia –espionaje- en una base militar en el norte del país, colocando a Washington más allá de su papel tradicional de compartir información para estar más directamente involucrado en la recolección de la misma. El artículo periodístico aclara que por razones de seguridad le solicitaron no dar a conocer la ubicación de la base militar mexicana en el norte del país, donde el Pentágono cuenta ya con una unidad de recolección de información.
´´…La integración de agencias de seguridad de Estados Unidos en la lucha contra las drogas que lleva a cabo el gobierno de México es de acuerdo al artículo del New York Times la fórmula para evadir las leyes mexicanas que prohíben la participación de fuerzas militares y policiales extranjeras en el territorio nacional´´.
El día que se dio a conocer el periodicaso se pudo ver la debilidad en la respuesta de la clase política, a lo más que llegaron algunos diputados fue sugerir la comparecencia de los titulares de Gobernación y de Relaciones Exteriores, como si desconocieran que éstos son sólo empleados de quien encabeza el poder Ejecutivo. A quien hay que poner en el banquillo de los acusados es al propio Felipe Calderón, por ser el comandante supremo de las fuerzas armadas y presidente del país. Es él, quien añorando el pasado del llamado imperio de Maximiliano y sintiendo el rotundo fracaso de su gobierno quiere poner al país en calidad de súbdito. Es Calderón el que sintiendo pasos en la azotea quiere que fuerzas extranjeras vengan a controlar los posibles brotes de insurrección popular ante su desastroso gobierno. Quiere dormir en paz los últimos días de su mandato confiado en que la ´´inteligencia´´ gringa descubra en qué lugar se esconde la insurgencia popular.
Hemos llegado a lo inconcebible, la soberanía nacional está hecha añicos con estas acciones que publica el periódico neoyorquino. Por eso el Ejército está tan desprestigiado como el mismo régimen al que sirven sus armas; tan descalificado como el modelo económico y político del que son garantes de su permanencia. El honroso título de ´´glorioso Ejército Mexicano´´ quedó totalmente superado, pues éste sólo puede corresponder al brazo armado de un régimen popular, democrático y progresista, y esa no es nuestra realidad; porque todas las instituciones son efectos, no son causas.
No dudo que una parte de la tropa siga manteniendo inalterable su arraigado patriotismo, y en un acto de congruencia esté dispuesta a desconocer a su comandante supremo y poner sus armas al servicio del pueblo, dándose en los hechos la bifurcación cualitativa de las fuerzas armadas, por lo pronto, lo que tenemos hoy en la fuerza castrense nacional es una fuerza de ocupación al servicio de un gobierno extranjero.
San Luis Río Colorado, Sonora, México. 12 de agosto de 2011